¡Enciende tu motor E!

IndexStock/EFE - Los hombres están listos para saltar a la cama antes de quitarse el pantalón, pero a nosotras nos hace falta algo más que un striptease. Añádele chispa a tu vida sexual con este plan diseñado para ti.

Las mujeres nos esforzamos mucho tratando de averiguar cómo excitar a los hombres; sin embargo, es hora de que nos convirtamos en el objeto de la atención masculina durante esas sesiones candentes que tenemos bajo las sábanas y descubramos cuáles son exactamente nuestras zonas erógenas y cómo estimularlas para alcanzar el mayor disfrute mental y físico.

Para las más inexpertas (si es que queda alguna por ahí), recordaremos que las zonas erógenas son esas áreas del cuerpo que despiertan el deseo sexual. Pero antes de correr a tocar tu punto C (o pedirle a él que lo haga), debes emprender un recorrido de autodescubrimiento.

Las mujeres somos generosas por naturaleza, pero tenemos tantas áreas corporales que demandan atención como los hombres, ¿por qué entonces evadirlas o ignorarlas? Sí, los genitales son la zona más obvia; pero el mayor órgano sensorial (tanto para ellos como para nosotras) es la piel, que es particularmente sensible en el interior de los muslos, el cuello, los senos y los pezones. Quizás no podamos identificar todas tus zonas erógenas (como dicen por ahí: “Cada hombre [o mujer] es una isla”), pero aquí te describimos las 11 principales. Estimularlas todas es lo que verdaderamente activará tu motor E y conseguirá que la energía erótica circule por tu cuerpo a todo tren. Vamos, ¡empieza a practicar esta misma noche!

TRABALENGUAS
Aunque los besos probablemente sean la más básica de las caricias, también son la expresión de amor más íntima, que de hecho tiene sus orígenes en la historia hindú. El Kama Sutra, que data del 1500 a. C., ofrece gran variedad de técnicas de “boca a boca”. La pasión es la clave de un buen beso y cada quien prefiere un estilo. Por ejemplo, el beso a la francesa es lo que enciende a Indira, de 25 años, experta en mercadeo. “Será tonto, pero para mí es importante que el hombre sepa besar bien”, dice. “No resisto a esos chicos que creen que meterme la lengua hasta la garganta y morderme los labios es lo que me excita. A mí me gusta el beso lento, sensual y húmedo, ese que al tropezar las lenguas parece que tratan de conocerse, y no el que parece que te están violando o atragantando”.

Para sumergirte en un mar de sensaciones, los expertos recomiendan que, al comenzar a besarse, le pases la lengua por sus labios y se los humedezcas. Aunque los besos a la francesa se dan con la boca abierta, no te lances a su boca como si te la fueras a comer. Mejor ve abriendo los labios lentamente. Si estuvieras aprendiendo francés, empezarías por lo básico (vocabulario y gramática) antes de escribir poesía, ¿no? Pues los besos a la francesa son la poesía del beso, y antes de ser una experta en ellos, debes dominar el beso a boca cerrada. Si tú y tu chico parecen disfrutar los besos húmedos, traten de abrir los labios poco a poco y con mucha suavidad mete tu lengua en su boca. La lengua es muy sensible, y el simple hecho de tocar con la tuya la de tu novio será placentero y estimulante para los dos. No lleves tu lengua demasiado lejos en su boca, porque resultará desagradable. Mejor jueguen a rozarlas suavemente. Roma no se construyó en un día, y los besos a la francesa también necesitan su tiempo. Guía a tu chico y avancen despacio. Y no olviden respirar. Una vez superada la ansiedad de los primeros encuentros, refúgiate en los brazos de tu amante y hagan, literalmente, un trabalenguas para conocerse mejor.

CARICIAS EN EL CUELLO
Si vamos a creerles a los sicólogos, entonces el arte corporal, o sea, adornar la piel con tatuajes o aretes, es primariamente una manifestación lasciva. La piel del cuello, en particular, es un área muy erógena y una parte de suma importancia en la anatomía femenina. Dirige a tu chico hasta allí y dile que la humedezca con su lengua antes de empezar a besarla. La comunicación es primordial si deseas encender tu motor E. Muchas mujeres se quejan de que los besos y mordiscos en el cuello son más dolorosos que placenteros. Sonia, estudiante de 20 años, dice que su novio le deja moretones en el cuello como prueba de dominio. ¿Y quién quiere tener un vampiro como amante? Esta zona tan sensible y atractiva requiere estimulación por medio de besos tiernos. Así que pídele a tu chico que comience suavemente y que vaya incrementando la pasión. También hay quienes creen que sólo la nuca es erógena, pero, en verdad, todo el cuello es sensible al estímulo. Sugiérele a tu chico que lo acaricie y lo bese con delicadeza. Disfrutarás el mordisqueo.

CURVAS PELIGROSAS
Se ven, se sienten y es imposible ignorarlas. Las curvas de los senos de la mujer han seducido a infinidad de artistas, escritores y escultores desde tiempos inmemoriales. Sin duda, al amor de tu vida también lo seducen las tuyas. Sí, nuestros senos necesitan mucho cariño y atención. Pero ¡cuidado!: sobreestimularlos puede resultar doloroso o contraproducente, sobre todo durante ciertos momentos del ciclo menstrual. Dile a tu hombre que toque los tuyos suavemente, levante su mano por un momento y que después continúe con las caricias. Los senos están repletos de terminaciones nerviosas, pero las mujeres de senos pequeños quizás puedan experimentar mayores sensaciones debido a la mayor concentración de terminaciones nerviosas dentro de un área más chica. Dos zonas especialmente sensibles al toque son los pezones y la areola, así que cuando él bese tus senos, pídele que empiece desde la parte más exterior y se vaya moviendo en círculos, de forma lenta, hacia dentro. Hay chicas a quienes les gusta el mordisqueo, mientras que otras son muy sensibles y prefieren las caricias tiernas. Averigua a qué grupo realmente perteneces y redescubre el sexy juego de “tócame allá o acá”. La cuestión está en experimentar y hallar nuevas sensaciones.

OMBLIGOS DEL MUNDO
Enseñar la parte media del cuerpo ha sido popular desde tiempos remotos. En India, por ejemplo, se solía llevar el ombligo fuera cuando la mujer se ponía un sari. Ahora, en nuestro mundo occidental, do con los jeans a la cadera, los tops cortitos y cientos de ombligos con aretes, a los hombres les resulta extremadamente excitante esta parte de la anatomía femenina. Busca un bol de fresas y merengue y ponlo junto a la cama. Pídele a tu hombre que coloque una fresa con merengue sobre tu ombligo, y que vaya lamiendo la crema y mordisqueando la fresa. Es un modo seguro de “trastornarte”. Nilda, una abogada de 31 años, dice: “Cuando llego a la casa, mi novio me abraza y casi siempre tiene algún tipo de jueguito preparado. Las fresas y la crema batida son un adorno bastante frecuente en mi mesita de noche”. Para el hombre sensual, la comida es sinónimo de pasión... ¿Quién dijo que el sexo quitaba el hambre?

MUSLOMANÍA
El más ligero roce de unos dedos subiendo desde las rodillas hasta la parte superior de los muslos te erizará de arriba abajo. ¿El único requisito? Mientras que tu chico te esté estimulando esta área, no le permitas tocar tus genitales. Dile, sencillamente, que se concentre en los muslos porque así desearás con más fervor sus caricias. Déjalo, sin embargo, que recorra el interior de tus muslos con su lengua... y verás qué sensacional se siente ese contacto cálido y suave. Acaríciale tú ligeramente su zona sur, y enseguida lo verás convertirse en tu esclavo sexual Entonces aprovecha su buena disposición para pedirle que te dé un masaje con aceites aromáticos... y disfruta de un coito resbaladizo después.

ORGASMO SEGURO
Con todo lo que se oye hablar de vagina y clítoris, me viene a la mente un episodio de la serie televisiva Friends, en el que Mónica tiene un orgasmo de sólo imaginarse que le están tocando su punto C. Sin duda, el clítoris está cargado de terminaciones nerviosas y se puede estimular de muchas maneras: con la lengua, los dedos o ambos a la vez. Pero vale la pena aclarar que no todas las mujeres son iguales y que, por lo tanto, requieren de diferente estimulación. Las hay que les gusta el contacto intenso y directo, mientras que otras prefieren una estimulación más indirecta en los labios vaginales. De igual forma, el llamado punto G (o punto de Gräfenberg) se encuentra localizado al final de la vagina, en la pared interna superior, y aunque puede ser difícil de encontrar, con sólo una estimulación suave se experimenta una sensación agradable e inusual. No por gusto es una de las zonas erógenas más populares. La mejor forma de localizarlo: pídele a tu chico que inserte su dedo medio en tu vagina y lo mueva hacia delante como si rascara la pared frontal. Durante el coito, el estilo perrito es una de las posiciones que más garantiza el contacto.

 

¿La falta de sexo produce estrés?

 

Ampliamente se han demostrado los estragos que genera el estrés. No hay arista del cuerpo o de la mente que no se haya desfigurado con su toque y su presencia.

No es novedad que el agobio cotidiano y la vorágine en la que se sobrevive diariamente domina el apetito sexual.

Una reciente investigación alemana le agrega malestar a la trama ya que se asegura que la falta de sexo genera estrés. Psicólogos de la Universidad germana de Gotinga han entrevistado a 31.868 hombres y mujeres.

El 36 por ciento de los varones y el 35 por ciento de las féminas que mantienen relaciones íntimas se concentran en el campo laboral y en otras actividades para olvidar frustraciones y para ocupar sus vidas.

Más de la mitad de los encuestados afirmó que mantienen relaciones solamente una vez a la semana.

La realidad se convierte en un círculo vicioso del cual es complejo librarse ya que no tener sexo provoca estrés, pero no se tiene sexo a raíz de la tensión diaria.

A menor cantidad de sexo, más ocupaciones. Más se llenan las agendas con actividades que imposibilitan el encuentro. Hombres y mujeres agotan sus energías en otras actividades y cuando llegan a sus hogares lo único que quieren es acostarse, sí, pero a dormir”, razona el sexólogo chileno Jaime Navarro Vargas, quien ha sido entrevistado especialmente ya que también ha hecho una reciente investigación privada acerca de la apatía sexual, que le ha llevado varios años de estudio y que ha arrojado cifras alarmantes en Chile.

El síndrome del deseo sexual inhibido es un mal extendido en todo el mundo porque se relaciona directa y casi únicamente con el estilo de vida que se lleva que es inhumano y mortal.

Dejando de lado los posibles problemas físicos que una persona pueda llegar a tener para no querer o no poder hacer el amor, es inimaginable y lamentable lo que está pasando con personas absolutamente sanas que se abstienen de tener sexo por tener que cumplir con obligaciones que exigen toda la concentración”
, continúa explicando.

De las ocho mil parejas chilenas, de edades que oscilan entre los 21 y 45 años que fueron indagadas, el cuarenta y ocho por ciento de las mujeres aseguraron que no mantienen relaciones sexuales ya que cuando llegan a sus hogares están cansadas, deben atender los quehaceres domésticos y lo único que pretenden es descansar.

Las cifras masculinas también resultaron sorprendentes ya que el cuarenta y tres por ciento de los interrogados manifestaron que el deseo sexual solamente se mantiene alto en períodos de descanso como las vacaciones y que durante el año están tan ocupados con las obligaciones que no pueden ni quieren comprometerse afectivamente con nadie.

Esta falta de interés resulta dañina y peligrosa, pero diseña y explica una tendencia mundial.

La falta de sexo nubla la vista... y todo el resto

Los especialistas coinciden en que cargarse de tensiones es malo para la salud a corto y largo plazo.

La gente no ve las ventajas del sexo, más allá de ser una manifestación carnal de amor, el sexo es terapéutico.

Las personas descansan mejor después de haber tenido relaciones íntimas, se levantan de mejor humor y encarar un día con la mente clara y el cuerpo despliega una luz y energía que se advierte a vista de cualquiera, pero lo más importante es que las personas que practican el sexo no se preocupan tanto por llenarse de obligaciones y no se someten al grado de estrés que manejan aquellos que tienen las agendas repletas de actividades que enferman
”, explica el especialista.

El contacto sexual, el tomarse de la mano o prodigarse un abrazo provoca que se genere menos riesgo de contraer enfermedades físicas y mentales”, continúa indicando Navarro Vargas.

Renunciar al costado más animal del ser humano es atentar contra la salud y dejar que se diluya la pasión y el estímulo en la pareja suelen ser negligencias caras de pagar. El primer paso para que esto no ocurra es aprender a liberar tensiones.

Consecuencias de la falta de sexo: cómo evitarlas

Es preferible tener encuentros eróticos que agendas repletas de compromisos que solamente producen agobio y falta de productividad laboral, para eso es recomendable:

- Trabajar la autoestima. Quererse es cuidarse y ocuparse de uno mismo. Encontrar tiempo para la relación y relajación.

- Huir de la monotonía sexual. Incluir juegos eróticos capaces de despertar los instintos más primitivos que estimulan el contacto y que predisponen a un segundo encuentro.

- El sexo, más que las citas y compromisos de trabajo es un buen liberador de energía. Cuanto menos intimidad se tenga, más frustración, más inseguridad y más sobrecarga de estrés.

- Se puede recurrir a una terapia sexual individual o de pareja para intentar hallar una solución y así reactivar la pareja. 

La movida sexual que él desea

¿Qué posición le da una vista fabulosa y le permite tocar todos tus puntos hot? Chicas, apuesten por el estilo perrito.

Cosmo encuestó a miles de chicos sobre sus posiciones favoritas. Aunque la de la mujer arriba se llevó la medalla de oro, el estilo perrito obtuvo el segundo lugar (¡sólo medio punto separó a las dos!) Es fácil entender por qué: le permite llegar más profundo y alcanzar tus puntos hot. Aquí, más detalles.

POR QUÉ LA DESEAN
Cuando él te está tomando desde atrás, tú quizás te preguntas qué está pasando por su mente. Una palabra lo resume todo: HOT! “Visualmente, él podrá verse entrando y saliendo de ti, algo que no puede experimentar en otra posición”, dice William Fitzgerald, terapeuta sexual en California. Contrario a lo que puedes creer, esta posición hace que tu área posterior se vea bien, añade Susan Crain Bakos, autora de The Sex Bible (La biblia del sexo). Al inclinarte hacia delante, cualquier hoyuelo en la piel se disimula y se enfatiza el arco en la parte baja de tu espalda. Además, se siente muy bien: cuando estás a gatas, la vagina se estrecha, logrando un mayor ajuste y más fricción.

AUMENTA EL PLACER
Esta “es una de las mejores posiciones para el orgasmo femenino porque ofrece fácil acceso a tu clítoris”, dice Bakos. Tú misma puedes acariciarlo con movimientos circulares, o él se puede inclinar y darle un intenso masaje mientras te penetra. Como tu trasero está elevado, tu punto G (ese botón esponjoso en la pared frontal de la vagina) recibe atención de primera. Apoya el pecho en la cama para elevar aun más el trasero, y la punta de su pene hará contacto directo con tu punto G, señala Fitzgerald. Incrementa la intensidad rotando tu pelvis en sentido horario y contrayendo los músculos PC. Tip: cierra las piernas después que él entre (evitarás que toque tu cérvix, lo que puede ser irritante).

NUEVOS TRUCOS PARA PROBAR
Sólo porque se llama perrito no significa que tienes que estar a gatas. Unos pocos ajustes en el ángulo pueden añadir estimulación. Una variante: acuéstate con el torso plano sobre el colchón, dice Judy Kuriansky, autora de The Complete Idiot’s Guide to Tantric Sex. “Si puedes, estira las manos hacia atrás y agárrale las caderas para llevar el ritmo”. ¿Mayor conexión? Dale un giro a la posición de cuchara pidiéndole que la parte superior de su cuerpo descanse contra tu espalda y que abrace tu cintura en vez de agarrar tus caderas mientras te penetra.